por Zaragoza
llamamiento a la ciudadanía
llamamiento a la ciudadanía
Cuando el eco de las recientes elecciones autonómicas en Aragón aún resuena en nuestras cabezas y, sobre todo, en nuestros corazones, no nos resignamos y llamamos a las izquierdas de nuestra ciudad a movilizar la esperanza.
La esperanza no como un simple un ejercicio de ingenuidad y de voluntarismo, no como el convencimiento de que algo va a salir bien, sino como nos señala Václav Havel, como la certeza de que algo tiene sentido.
La realidad nos ha demostrado en el ámbito de elecciones que la división castiga a quienes la practican. Lo hemos visto en Aragón y lo hemos visto con ejemplos recientes y dolorosos en nuestra memoria, como lo sucedido en Ayuntamientos tan importantes de nuestra comunidad como Huesca o Zaragoza.
Pero nuestro objetivo no es cuestionar lo que se ha hecho hasta ahora ni hacer un análisis exhaustivo de por qué han ocurrido estas situaciones. No tenemos fórmulas mágicas que nos permitan resolver “el problema”. No creemos en las certezas en solitario, sino que reivindicamos nuestras dudas en común.
Sólo somos gentes de izquierda que quieren recuperar la ilusión y sobre todo revertir las políticas de derechas que están segando derechos a nuestras vecinas y vecinos, y recortando servicios públicos esenciales.
En estos momentos de emergencia necesitamos ambición, memoria, y generosidad. Un proceso más allá del cortoplacismo y de las repetidas formulas de la unidad y la mera coalición. Un proceso en el que explorar nuevas fórmulas que frente a los hiperliderazgos y el reparto de sillones apueste por candidaturas corales, sin vetos, nacidas del consenso y en la que todas nos sintamos representadas. Volver a encontrarnos, para hablar, para construir un espacio para la esperanza.
Necesitamos construir un proceso político de izquierdas en el que el pegamento que nos mantenga unidas, como decía Angela Davis, sea -no lo que de común tenemos ya en nuestros programas- sino nuestras diferencias.
Una izquierda plural y transformadora tiene que aportar cada una sus propias señas de identidad, precisamente, para poner en valor esa diversidad; es clave para ello reforzar las formas de colaboración en todos los temas; generar niveles de confianza, de atención, de colaboración. Una nueva cultura política a la altura del reto que tenemos.
Queda poco más de un año para la próxima cita electoral, la de las municipales, donde tenemos una oportunidad histórica en la que demostrar que sí hay alternativa a la gestión de lo presente y a la amenaza fascista.
Debemos practicar la política real de lo cercano, construir comunidad, retejer los lazos y los afectos para superar el presente y poner freno a esa forma de vivir nuestras ciudades que repele, antes que acoge, que se endurece y fortifica, antes de preguntar qué necesitas y que, por puro interés mercantilista, hipoteca el futuro de los que vendrán.
Estamos en el momento de poder reeditar, con este llamamiento manifiesto, un nuevo comienzo y hacer que ésta, nuestra tierra, sea una tierra de pactos y acuerdos tangibles donde, por encima de las siglas, estén las personas y sus necesidades.
Si crees que esto que planteamos te representa, te animamos a trabajar en esta tarea, estés donde estés, te animamos a encontrarnos y continuar el camino trazado por tantas personas que antes que nosotras creyeron que otra forma de estar en el mundo era posible. Seguimos.